Lo singular de este material es que sus partículas pasan directamente de estado sólido a gaseoso (se subliman) al hacer impacto con una superficie, sin dejar residuos. Esto significa que el área objeto de limpieza queda totalmente seca y libre de sustancias secundarias; por lo que no afecta a los motores ni a los componentes eléctricos, mecánicos, neumáticos o hidráulicos de la maquinaria a limpiar o anexa a la zona de limpieza. Este hecho hace que se facilite enormemente la limpieza y el mantenimiento de la maquinaria, transmisores o cintas transportadoras, eliminando la necesidad de desmontajes y despieces.
Un aspecto a tener en cuenta es que el chorro de hielo seco no es abrasivo. Esto hace que, por un lado, sea una técnica aplicable para la limpieza de materiales frágiles como el Níquel, el Cromo o el Aluminio blando.
